En un principio no supe quien era Víctor Jara. Nunca escuche de él, de sus canciones, de su activismo político ni de su muerte. Al leer sobre su vida, encontré de que se enfocan mas sobre su activismo político y de su muerte, pero no fue hasta que escuche sus canciones que en verdad lo entendí. Melodías acústicas con mensajes poéticos, inspiradores y motivadores que me fascinaban, pero no entendí porque. Después de conocer más sobre el panorama político en Chile antes, durante y después de la presidencia de Salvador Allende fue que llegue a reconocer su lucha.
Jara fue un hombre dedicado a la paz. Un hombre cuyos ideales políticos y sociales les servían de musa para crear varias composiciones que tocan el espíritu del individuo trabajador. Llego a ser conocido por su patria y fue parte del movimiento Unidad Popular que resulto victorioso. Pero, al ser la voz del cambio en Chile, fue un blanco para el poder militar de Pinochet. Su asesinato logro llamar la atención de varias personas y sus canciones quedaron inmortalizadas.
No hay muchos como Jara. Este quedo firme en sus ideales y en su objetivo, no por rebeldía a un poder opositor, sino porque en su corazón el sabia que la paz triunfa sobre todo.
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